miércoles, 11 de marzo de 2009

Siempre es igual...



Siempre es igual es estas fechas. Comienzan las clases y junto con ello comienzan las jaquecas de Romi, ella por su condición tiene dificultades de aprendizaje, pero no se queda a tras y esfuerza demaciado digo yo. Intento que se relaje, que asuma que si a ella le cuesta más se conforme con las notas que pueda obtener, al fin todos (su familia y profesores) sabemos de sus esfuerzos y nadie le va a exigir más de lo que pueda dar, pero no, ella insiste en obtener mejores calificaciones, lo logra, pero a costa de acostarse muy tarde y levantarse a las 5 de la mañana para dar el último repaso antes de irse al colegio. De regreso por la tarde la historia es la de siempre -mamá me duele la cabeza- ¡ay! que no daría yo por quitarle ese maldito dolor que la invalida por dos o tres días hacíendola caer en un círculo vicioso, mientras más se enferma más falta al colegio, mientras más falta al colegio más estudia. Y mientras más la veo enferma más me carcome el alma la impotencia.

Hoy día he dejado salir muchas de las lagrimas acumuladas en un largo tiempo, es que el lugar donde las voy guardando tiene un tope y cuando ya está bastante lleno, éstas lagrimas rebeldes salen sola sin control.

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